sábado, 5 de marzo de 2011

Conclusiones del foro virtual


Lo otro no existe: tal es la fe racional, la incurable creencia de la razón humana. Identidad igual realidad, como si, a fin de cuentas, todo hubiera de ser, absoluta y necesariamente, uno y lo mismo. Pero lo otro no se deja eliminar; subsiste, persiste. Es el hueso duro de roer en que la razón se deja los dientes. Abel Martín, con fe poética, no menos humana que la fe racional creía en lo otro en la ¨esencial heterogeneidad del ser como si dijéramos en la incurable otredad que padece lo uno ¨                                      Antonio Machado

1. ¿Cómo se combate al otro en la sociedad de consumo?

Las nuevas tecnologías, aquellas que hoy toman mas fuerza en la posmodernidad, en medio de las diferentes formas que toma el capitalismo cognitivo, han producido una serie de transformaciones en el modo en que percibimos el mundo y en que nos relacionamos con los otros, con el conocimiento, con la vida y lo vivo.
Como parte de este cambio en las nociones del sujeto, se impone el individualismo, que se nutre a su vez por las finalidades del narcisismo, es decir, se imponen las ideas propias por encima de las otras.

Hemos comenzado a establecer distintos prototipos que en vez de constituir una opción, representan los límites que demarcan nuestro actuar en la sociedad. Esos prototipos censuran otros modos de ser, pensar y actuar.

Dejamos de lado la otredad, no reconocemos al otro, porque solo nos es útil en la medida en que nos reconozca, en la medida en que este inmerso en la sociedad del consumismo y en la medida en que actúe según los parámetros de aquellos que dominan.

Cada vez nos hacemos más egoístas y nos vendamos los ojos frente a la adversidad del prójimo. La competencia que exige el capitalismo nos ha deshumanizado y ha hecho que construyamos fosas para hacer tropezar y hundir a todo aquel que representa una amenaza para nosotros. Esta es la mejor forma de prescindir del otro: negándolo.
Haciendo referencia a lo anterior, Tatiana Bubnova dice que "el “yo” sólo existe en la medida en que está relacionado a un “tú”" y por lo tanto nos invita a ver el mundo desde una óptica triple: "yo-para-mí, yo-para-otro, otro-para-mí"
Desde esta perspectiva, se concibe que el tu es necesario para la existencia del yo, pues incluso la otredad se convierte en el ente que invisibiliza nuestra subjetividad. Sin embargo, creemos que no es ésta la mejor noción de otredad, sino más bien seria la manifestación de un egoísmo que nos impide contribuir con un bienestar común y con el reconocimiento del otro.

2. ¿Cuáles son nuestras alternativas?

Una de las alternativas que tenemos es negarnos a hacer parte del molde creado para la sociedad de consumo. También podríamos impulsar el pensamiento heterogéneo capaz de agenciar críticas constructivas que nos permitan tomar conciencia y así retomar la otredad.

3. ¿Qué resistencias, en el sentido de Mejía, podemos hacer a las sociedades de la vigilancia y el control? En la educación, en la vida cotidiana y en otros espacios.

Si retomamos a Mejía, y su propuesta de resistencia desde la educación, podemos decir que debemos luchar por la formación de sujetos que, unidos desde la fuerza colectiva, sean críticos, reflexivos y lo más importante: propositivos, que no se dejen permear por las lógicas del nuevo capitalismo.
Mejía bien plantea que: "La educación representa el camino para el cambio" y a partir de allí se podría insistir en la necesidad de revalorizar el papel del otro y de evaluar el qué, el cómo, el para qué y el por qué del uso de las tecnologías. En este contexto, el maestro, debe mediar para que las decisiones que el estudiante tome, estén en consenso con los diferentes ámbitos de la vida humana y con su historia particular.
Debemos exigir nuestro reconocimiento como seres humanos heterogéneos, a partir de la valorización de aquellos que nos distingue y nos hace únicos, sin prescindir de los elementos sociales e históricos en los que estamos inmersos.
Si queremos hacer resistencia debemos reconocer la imposibilidad de negar al otro y más bien la necesidad de conocer y construir junto a él nuevas alternativas de cambio, de este modo será coherente la frase: “la unión hace la fuerza”.
Lo ideal es abrir espacios en los que sea posible pensar diferente a la masa, y regirnos por unos principios de humanidad y de respeto. Si hemos resistido al otro, por tanto tiempo y en formas tan crueles, ¿por qué no resistir en forma conjunta a los parámetros de vida y sociedad que nos presenta la globalización?

BIBLIOGRAFÍA:
  • Mejía, Marco Raúl. Las pedagogías criticas en tiempos de Capitalismo Cognitivo. Planeta paz, Expedición Pedagógica Nacional, Programa Ondas. Medellín, Colombia. 2008.
  • Bubnova, Tatiana. Voz, sentido y dialogo en Bajtin. Primavera. 2006.
  • Gil, Eva Patricia. Simulacro, subjetividad y biopolítica.

Escrito por:

Diana Avendaño
Ángela Cedeño 
Sandra Gómez
Patricia Rodríguez
Erika Villalba

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